SHIVA NATARAJA : EL SEÑOR DE LA DANZA




SHIVA NATARAJA SEÑOR DE LA DANZA

LA QUIETUD Y EL MOVIMIENTO FORJADOS JUNTOS

Para entender el concepto de Nataraja (en sánscrito, Nata significa danza y Raja significa Señor) tenemos que entender la idea de la danza misma. Como el yoga, la danza induce al trance, al éxtasis y a la experiencia de lo divino.

Shiva Nataraja consolida en una sola imagen muchos significados de la tradición hindú. Este es tal vez el más rico y elegante símbolo del hinduismo. Para algunos filósofos hindúes, esta representación de la deidad es la más clara imagen de la actividad de Dios.

LA DANZA DE SHIVA: UNA ICONOGRAFÍA CARGADA DE SÍMBOLOS

Shiva NatarajaLa danza de Shiva es la danza de la creación cósmica con sus distintas fases. La creación, la preservación y la destrucción. Es el impulso sin fin de Dios que tiene lugar dentro de cada uno de nosotros y dentro de cada átomo del universo, por siempre en vibración. En estos momentos, todos estamos danzando con Shiva y Él con nosotros. Al igual que el ser creado es inseparable de su creador, el universo y el alma no pueden ser separados de Dios.

Shiva aparece en perfecto equilibrio en un círculo de llamas que representa el Universo y su histórica danza, compuesta por una combinación de cinco actitudes, se ha de ver como como un baile de destrucción.

PIE DERECHO SOBRE DEMONIO: LA IGNORANCIA

El poder de ocultar es aquel que esconde la verdad, permitiendo así el crecimiento y eventual cumplimiento del destino, representado por el pie derecho parado sobre el demonio postrado.

Según cuenta la leyenda, se le encomendó a un enanito llamado Apasmara (diablo del olvido, símbolo de la ignorancia) destruir a Shiva. Para combatirlo, Shiva inició su danza cósmica, subyugando al demonio y aplastándolo con uno de sus pies para evitar todo destrucción y liberar al mundo… Se suele decir que Apasmara es inmortal por lo que, según sigue contando la leyenda, Shiva debe permanecer sobre él eternamente.

PIE IZQUIERDO LEVANTADO: EL CONOCIMIENTO

El pie izquierdo en alto es la representación del poder del conocimiento y liberación del espíritu.

LA MANO DERECHA EN ALTO: LA CREACIÓN

El poder de la creación está representado por la mano derecha en alto sosteniendo un tambor (Damarú), símbolo de la creación. En él suena el pulso del universo, produciendo las vibraciones de las que emanan los ritmos y ciclos de la creación. El tambor también proporciona la música que acompaña la danza de Shiva siendo el sonido Om el primer elemento de un universo en expansión. Algunos ven en ese tambor con forma de reloj de arena, los dos triángulos que representan los principios vitales de la vida. La parte masculina y femenina y el frágil equilibrio que los une. La ruptura significaría la disolución del universo.

MANO IZQUIERDA ALTA: LA DESTRUCCIÓN

El poder de destrucción se muestra a través del fuego sostenido en la palma de su mano izquierda elevada. Es el poder destructivo del Dios “Agni” por el cual el universo es reabsorbido al final de cada ciclo de creación para ser recreado de nuevo. Según la mitología hindú, cuando llegue el momento final, el fuego aniquilará el Mundo.

Así, en el equilibrio de estas dos manos se ilustra un contrapeso de la creación y la destrucción. El sonido contra las llamas, la incesante creación contra un apetito insaciable de exterminio.

MANO DERECHA BAJA: LA BENDICIÓN

El poder de un Dios benefactor, la de un Dios que nos bendice, está representado por la mano derecha baja con el mudra “Abhaya”, un gesto que significa “no temas”. La mano abierta es un símbolo que garantiza la paz y la protección.

MANO IZQUIERDA BAJA: EL CAMINO A SEGUIR

La mano izquierda hacia abajo formando una trompa de elefante marcando el camino que lleva al conocimiento a través de la selva de la ignorancia.

DETALLES Y SÍMBOLOS

  • El baile y el bailarín son uno solo
  • Su cuerpo está untado con ceniza sagrada símbolo de pureza.
  • Shiva viste una piel de tigre, símbolo del poder de la naturaleza.
  • La serpiente adorna su cuerpo, símbolo de kundalini, la fuerza espiritual latente dentro del hombre enrollada en la base de la espina dorsal.
  • Rodeando la cintura se observa el Upavita o Cordón Sagrado del cual se ha despojado ya que normalmente se cuelga del hombro izquierdo y queda alrededor del cuerpo, cayendo debajo del brazo derecho. Llevándolo de esa manera, Shiva nos demuestra que no existen las castas.
  • Del pedestal de loto emana el cosmos.
  • El movimiento intenso representado por su cabello ondeando en todas las direcciones, muestra la furia y vigor que llenan el universo.
  • En sus cabellos largos y desatendidos bucles como los de los ascetas se puede ver: La serpiente representando el ciclo de los años, una calavera simbolizando el poder de destrucción; la luna creciente del quinto día, simbolizando su poder creativo y la Diosa Ganges, el río más sagrado de la India, símbolo de la gracia que desciende.
  • Su sonrisa indica una transcendencia imperturbable. En medio de su danza agitada, su expresión  es serena. Señal de una perfecta estabilidad.
  • Su aro derecho es masculino y el izquierdo femenino, juntos simbolizan el hecho de que Shiva se manifiesta a ambos.
  • Su tercer ojo es el ojo de fuego y simboliza una elevada percepción, extendiéndose a través del pasado, del presente y del futuro.

Shiva Nataraja

LA LEYENDA

En un denso bosque en el sur de la India, habitaba una multitud de sabios heréticos. Hasta allí fue Shiva, para refutar sus actos, acompañado de Vishnu, disfrazado de hermosa mujer. En un principio, los sabios no paraban de pelearse entre ellos hasta que lo hicieron contra Shiva, esforzándose para acabar con él por medio de conjuros. Un tigre feroz creado de entre los fuegos de sacrificio, se abalanzó sobre él, pero sonriendo suavemente, Shiva se apoderó de él y, con la uña del dedo meñique, le despojó de su piel, y se envolvió en ella como si fuese un paño de seda. Más enojados aún por el fracaso, los sabios continuaron con sus conjuros, y produjeron una serpiente monstruosa que, sin embargo Shiva incautó y envolvió alrededor de su cuello como una guirnalda. Shiva empezó a bailar, pero entonces lanzaron sobre él un monstruo en forma de enano maligno. Sobre él el dios apoyó la punta de su pie, y le rompió el lomo. Una vez postrado su enemigo, Shiva reanuda su danza.

LA CORRELACIÓN DE LOS GESTOS & EXPLICACIONES

  • La pierna izquierda se eleva cruzando sobre la pierna derecha; la mano izquierda inferior se extiende cruzando el cuerpo y señala el pie izquierdo en alto que representa la liberación del ciclo de nacimiento y muerte. Curiosamente, la mano que señala al pie en alto se mantiene en una pose que imita la trompa extendida de un elefante. En sánscrito se conoce como la “Gaja-hasta mudra” (la postura de la trompa de elefante), y es el símbolo de Ganesha, hijo de Shiva, el eliminador de obstáculos.
  • Shiva danza sobre el cuerpo del enano Apasmara Purusha (el hombre sin memoria), que encarna la indiferencia, la ignorancia y la pereza. La creación, de hecho toda la energía creativa, sólo es posible cuando el peso de la inercia (tamásica, la oscuridad del universo) es superada y suprimida. La figura de Nataraja insta así a cada individuo a superar la complacencia y conseguir su propia acción.
  • El anillo de fuego y luz, que circunscribe toda la imagen, identifica el campo de la danza con el universo entero. El pedestal de loto en el que la imagen se basa localiza este universo en el corazón o la conciencia de cada persona.
  • La imagen Nataraja es también una elocuente paradoja de la eternidad y el tiempo. Nos muestra que el mar calmo y las corrientes de agua no son distintos al final. Esta maravillosa lección se puede leer en el significativo contraste del incesante, triunfante movimiento de las extremidades balanceándose y la inmovilidad de una máscara del rostro.
  • Shiva es Kala, es decir, el tiempo, pero también es Maha Kala, que significa “Gran Tiempo” o la eternidad. Como Nataraja, el rey de los bailarines, sus gestos, salvajes y llenos de gracia, precipitan la ilusión cósmica; los brazos y las piernas flotantes, y el balanceo de su torso, producen la continua creación-destrucción del universo, la muerte en perfecto equilibrio con el nacimiento. La coreografía es el tío vivo del tiempo. La historia y sus ruinas, la explosión de los soles, son destellos de la secuencia del vaivén incansable de sus gestos. En las hermosas figuras de metal fundido, no sólo está representada una única fase o movimiento, sino que la totalidad de esta danza cósmica es milagrosamente representada. El ritmo cíclico, que fluye de manera irreversible de la Mahayugas, o los Grandes Eones, está marcado y sellado por los golpes de los talones del maestro. Pero la cara se mantiene, mientras tanto, en calma soberana.
  • Inmersa en la quietud, la cara enigmática se encuentra por encima de la vorágine de los cuatro resistentes brazos, y no le importa nada las excelentes piernas, ya que venció el ritmo de las edades del mundo. Al margen, en silencio soberano, la esencia eterna de la cara Dios no se ve afectada por el derroche de su propia energía, el mundo y su evolución, el flujo y los cambios de tiempo. Esta cabeza, esta cara, esta máscara, permanece en el aislamiento trascendental, como un espectador indiferente. Su sonrisa, se inclinó hacia el interior, lleno de la felicidad de ensimismamiento, rechaza sutilmente, con una ironía casi escondida, los gestos significativos de los pies y las manos. Existe una tensión entre la maravilla de la danza y la serena tranquilidad de ese rostro inexpresivo, la tensión, es decir, entre la eternidad y el tiempo. Los dos, visible e invisible, son la quintaesencia de la misma. El hombre con todas las fibras de su personalidad se aferra nativas a la dualidad, sin embargo, en realidad y, por último, no hay dualidad.
  • Otro aspecto de Nataraja, rico en un simbolismo similar, es el pelo largo y sensual. La larga trenza de su cabello enmarañado, normalmente apilados en una especie de pirámide, se afloja durante el triunfante, violento frenesí de su danza incansable. En expansión, forma dos alas, a la derecha y la izquierda, una especie de aureola, radiando, por así decirlo, en sus ondas de magia, la exuberancia y la santidad de la vida vegetativa, sensible.
  • Supra-normal energía de vida, que llega al poder de la magia, reside en tal salvajismo de su cabello intacto por las tijeras. El concepto es similar a la leyenda de Sansón, que con las manos desnudas destrozó las fauces de un león. Su fuerza se dice que residen en el pelo.
  • También fundamental para comprender el simbolismo detrás de pelo Nataraja es la constatación de que gran parte de su encanto de mujer, la sensualidad del eterno femenino, se encuentra en la fragancia, el flujo y el brillo del cabello hermoso. Por otra parte, cualquiera que renuncia a las fuerzas generadoras del reino animal, vegetal, que se vuelve contra el principio de la procreación de la vida, el sexo, la tierra y la naturaleza, y entra en el camino espiritual del ascetismo absoluto, ha de rasurarse la melena primero. Se debe simular la esterilidad de un anciano cuyo pelo se han caído y que ya no constituye un eslabón en la cadena de generación. Fríamente debe sacrificar el follaje de la cabeza. La tonsura del sacerdote y monje cristianos es un signo de esta renuncia de la carne. Así, dejándose el pelo largo y lujurioso, Shiva disipa la noción convencional de la ascética y reitera que la imagen de Nataraja asimila y armoniza dentro de sí mismo, aspectos aparentemente contradictorios y conflictivos.
  • Shiva es, pues, dos cosas opuestas: bailarín arquetípico y ascético arquetípico. Por un lado está la tranquilidad total de la calma interior absorta en sí misma, absorto en el vacío de lo Absoluto, donde todas las distinciones se fusionan y se disuelven, y todas las tensiones están en reposo. Pero por otra parte está la actividad total de la energía de la vida, frenético, sin rumbo y juguetón.

¤ Avalon Esoterismo – Fuente / Varias ¤

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