EL MERKABA




LA PODEROSA FIGURA DEL MERKABA

El MerkabaEl Merkaba (o Merkabah), formado por dos piramides entrecruzadas, se interpretaría como la unión del corazón, mente y cuerpo. Es una poderosa figura sagrada que expande e integra la conciencia, porque permite el desplazamiento interdimensional y alinea las estructuras de las que se compone el ser humano. También llamado “Estrella de David tridimensional”, el Merkaba adopta geométricamente la forma de una estrella constituida por dos tetraedros, uno dentro del otro, opuestos en el espacio y que van acompañados de un movimiento de contra rotación.

  • El tetraedro de arriba corresponde a la parte masculina, a la mente humana, al Cielo. Su campo es eléctrico. Si uno se coloca dentro del Merkaba, el giro va por la izquierda, gira contra reloj.
  • El tetraedro de abajo corresponde a la parte fémina, al cuerpo emocional humano, a la Tierra. Su campo es magnético. Si uno se coloca dentro del Merkaba, el giro va por la derecha, gira como un reloj.

El concepto de Merkaba como vehículo de ascensión espiritual no es nuevo, sino que se encuentra en las enseñanzas herméticas. En Egipto ya se conocía y en la literatura bíblica, apocalíptica y esotérica fue la fuente de conocimiento de los primeros místicos judíos de los siglos I y II de nuestra era. Muchas de las claves del misticismo Merkaba se encuentran en el Libro de Enoc, las experiencias del profeta Elías conducido al cielo en un carro de fuego guiado por caballos de fuego y, sobre todo, en la visión del Carro de Jehová (Merkaba) de Ezequiel (1:4-26). Debido a esta última referencia este tipo de misticismo judío, anterior a la Cábala, era conocido como La Obra del Carro, ya que fue inspirado por la visión de Ezequiel. Los místicos con su Merkaba intentaron llegar al trono de la Divinidad, es decir, ascender para tener la experiencia de “Aquél que se sienta en el Trono” mediante una serie de meditaciones y rituales que propiciaran su propia ascensión espiritual. Entre ellos figuraban formas internas y externas de contemplación (geometría y textos sagrados incluidos), vaciar la mente y concentrarse en la luz. Esta rica tradición espiritual ha seguido desarrollándose hasta ahora y son muchas las personas interesadas en acceder a ese conocimiento para alcanzar niveles más elevados de conciencia y espiritualidad. El Merkaba es un vehículo energético interdimensional que permite al ser humano unir el Cielo y la Tierra mediante un vórtice multidimensional.

FUERZA & ENERGÍA

Los místicos Merkaba intentaron llegar al trono de la Divinidad, es decir, ascender para tener la experiencia de “Aquél que se sienta en el Trono” mediante una serie de meditaciones y rituales que propiciaran su propia ascensión espiritual. Entre ellos figuraban formas internas y externas de contemplación (geometría y textos sagrados incluidos), vaciar la mente y concentrarse en la luz. Esta rica tradición espiritual ha seguido desarrollándose hasta ahora y son muchas las personas interesadas en acceder a ese conocimiento para alcanzar niveles más elevados de conciencia y espiritualidad.

GEOMETRÍA SAGRADA

El MerkabaPara activar el Merkaba se explica que se trata de un campo de energía cristalino integrado por geometrías sagradas que permiten alinear mente, cuerpo y corazón. Este campo electromagnético de geometría sagrada se extiende unos 18 o 20 m alrededor del cuerpo y gira a gran velocidad –se supone que a la de la luz–, pero en la mayoría de las personas se encuentra inactivo por falta de atención y uso, o bien por la existencia de energías que lo bloquean. Sin embargo, el Merkaba puede ser creado o activarse mediante limpiezas y correcciones de los campos electromagnéticos, curación y apertura del corazón y una combinación de respiraciones, mudras y movimientos oculares. Durante el proceso queda restaurado, a la vez que se sanan y equilibran la mente, el espíritu y las emociones.
“Lo primero que debemos aprender es cómo limpiarnos energéticamente. Los conflictos emocionales van deformando nuestro campo energético y, si no nos saneamos, acumulamos un montón de basura. Para eso tenemos que aprender a respirar prana y a crear dos esferas pránicas, una interna y otra externa. A continuación, hay que cambiar nuestra frecuencia y la calidad del prana inhalado”.

La respiración Merkaba se basa en visualizar un tubo de luz que atraviesa todo el cuerpo desde una distancia de un palmo por encima de la cabeza hasta un palmo por debajo de los pies pasando por la glándula pineal, lo cual permite entrar en contacto directo con nuestro Ser Superior para que emerja una guía clara y confiable: “Te ofrece los medios para sanarte y ayudar a sanarse después a otros. Cuando un ser humano respira prana a través del tubo en vez de a través de la nariz y la boca, los centros superiores se abren y salen a la luz nuevas y extraordinarias posibilidades”.

ACTIVAR LA LUZ

Tras recargarse energéticamente y trabajar con el corazón para sanarlo de las consecuencias de los golpes que ha recibido en la vida, uno se encuentra en un estado óptimo para activar los campos electromagnéticos propios: “Al principio estos campos van a girar a un tercio de la velocidad de la luz y van a formar un campo con forma de manzana. Si aumentas esta frecuencia aún más, la energía adopta una forma elíptica. Éste es tu Merkaba”.

LIBRO DE EZEQUIEL (Cap.I)

1:1 Aconteció en el año treinta, en el mes cuarto, a los cinco días del mes, que estando yo en medio de los cautivos junto al río Quebar, los cielos se abrieron, y vi visiones de Dios. 1:2 En el quinto año de la deportación del rey Joaquín, a los cinco días del mes, 1:3 vino palabra de Jehová al sacerdote Ezequiel hijo de Buzi, en la tierra de los caldeos, junto al río Quebar;

El Merkaba : Ezequiel

vino allí sobre él la mano de Jehová. 1:4 Y miré, y he aquí venía del norte un viento tempestuoso, y una gran nube, con un fuego envolvente, y alrededor de él un resplandor, y en medio del fuego algo que parecía como bronce refulgente, 1:5 y en medio de ella la figura de cuatro seres vivientes. Y esta era su apariencia: había en ellos semejanza de hombre. 1:6 Cada uno tenía cuatro caras y cuatro alas. 1:7 Y los pies de ellos eran derechos, y la planta de sus pies como planta de pie de becerro; y centelleaban a manera de bronce muy bruñido. 1:8 Debajo de sus alas, a sus cuatro lados, tenían manos de hombre; y sus caras y sus alas por los cuatro lados. 1:9 Con las alas se juntaban el uno al otro. No se volvían cuando andaban, sino que cada uno caminaba derecho hacia adelante. 1:10 Y el aspecto de sus caras era cara de hombre, y cara de león al lado derecho de los cuatro, y cara de buey a la izquierda en los cuatro; asimismo había en los cuatro cara de águila. 1:11 Así eran sus caras. Y tenían sus alas extendidas por encima, cada uno dos, las cuales se juntaban; y las otras dos cubrían sus cuerpos. 1:12 Y cada uno caminaba derecho hacia adelante; hacia donde el espíritu les movía que anduviesen, andaban; y cuando andaban, no se volvían. 1:13 Cuanto a la semejanza de los seres vivientes, su aspecto era como de carbones de fuego encendidos, como visión de hachones encendidos que andaba entre los seres vivientes; y el fuego resplandecía, y del fuego salían relámpagos. 1:14 Y los seres vivientes corrían y volvían a semejanza de relámpagos. 1:15 Mientras yo miraba los seres vivientes, he aquí una rueda sobre la tierra junto a los seres vivientes, a los cuatro lados. 1:16 El aspecto de las ruedas y su obra era semejante al color del crisólito. Y las cuatro tenían una misma semejanza; su apariencia y su obra eran como rueda en medio de rueda. 1:17 Cuando andaban, se movían hacia sus cuatro costados; no se volvían cuando andaban. 1:18 Y sus aros eran altos y espantosos, y llenos de ojos alrededor en las cuatro. 1:19 Y cuando los seres vivientes andaban, las ruedas andaban junto a ellos; y cuando los seres vivientes se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban. 1:20 Hacia donde el espíritu les movía que anduviesen, andaban; hacia donde les movía el espíritu que anduviesen, las ruedas también se levantaban tras ellos; porque el espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas. 1:21 Cuando ellos andaban, andaban ellas, y cuando ellos se paraban, se paraban ellas; asimismo cuando se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban tras ellos; porque el espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas. 1:22 Y sobre las cabezas de los seres vivientes aparecía una expansión a manera de cristal maravilloso, extendido encima sobre sus cabezas. 1:23 Y debajo de la expansión las alas de ellos estaban derechas, extendiéndose la una hacia la otra; y cada uno tenía dos alas que cubrían su cuerpo. 1:24 Y oí el sonido de sus alas cuando andaban, como sonido de muchas aguas, como la voz del Omnipotente, como ruido de muchedumbre, como el ruido de un ejército. Cuando se paraban, bajaban sus alas. 1:25 Y cuando se paraban y bajaban sus alas, se oía una voz de arriba de la expansión que había sobre sus cabezas. 1:26 Y sobre la expansión que había sobre sus cabezas se veía la figura de un trono que parecía de piedra de zafiro; y sobre la figura del trono había una semejanza que parecía de hombre sentado sobre él. 1:27 Y vi apariencia como de bronce refulgente, como apariencia de fuego dentro de ella en derredor, desde el aspecto de sus lomos para arriba; y desde sus lomos para abajo, vi que parecía como fuego, y que tenía resplandor alrededor. 1:28 Como parece el arco iris que está en las nubes el día que llueve, así era el parecer del resplandor alrededor. Esta fue la visión de la semejanza de la gloria de Jehová. Y cuando yo la vi, me postré sobre mi rostro, y oí la voz de uno que hablaba.

¤ Avalon Esoterismo – Fuente / Varias ¤

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